Un regalo para nuestros amigos: primera degustación del libro!

Cómo saben, estamos escribiendo un libro que relata nuestras aventuras de los últimos 18 años. En este relato, vamos a relatar nuestro camino desde nuestras primeras aventuras más suaves, hasta cómo nos decidimos como matrimonio a realizar intercambios totales.

A continuación, les queremos compartir parte del capítulo 1. Esperamos les guste.


Capítulo 1: Buenos Aires.

Recuerdo haber estado muy ansioso, ya que deseaba que llegara pronto nuestro amigo argentino. Era el verano del año 2019, y habíamos preparado aquel viaje desde Santiago a Buenos Aires con semanas de anticipación, de modo de tener la posibilidad de volver a jugar con Patricio una vez más, y de este modo revivir nuestra satisfactoria experiencia anterior.

No era la primera vez que estábamos en Bs.Aires para casi exclusivamente hacer turismo sexual. Ya lo  habíamos hecho otras tres veces antes, dado que nos gusta disfrutar una semana seguida de fiestas swinger en la capital porteña. Pero esta vez era especial, dado que veníamos a juntarnos específicamente con nuestro tercero argentino, a quien habíamos conocido meses antes en Santiago de Chile.

La ceremonia de preparación para el encuentro obedeció al sagrado ritual de siempre: ducha caliente para relajar los músculos; colocar cuidadosamente sobre la mullida cama del hotel la vestimenta que usaríamos esa noche; proceder a rasurar el vello corporal que testarudamente sale en partes donde culturalmente no debería existir; rociar sobre nuestra piel algún delicado perfume de modo de embriagar el deseo; colocar música de fondo que estimule los sentidos pecaminosos; y apartar los condones y las bebidas energéticas que nos ayudarían esa noche a disfrutar. 

A Alexa le calienta que le diga las locuras que genera mi mente. Sabe que me excita verla disfrutar libremente de su sexualidad. Por lo tanto, en las semanas previas al viaje cada vez que hicimos el amor yo le mencioné las más oscuras perversiones sexuales que llevaríamos a cabo esa noche con Patricio,  de modo se sensibilizar tanto su piel como sus deseos más morbosos y pecaminosos, y de este modo llevarla a lograr un orgasmo mojado y sonoro. 

Tras terminar con nuestro ritual de preparación, nos miramos una vez más a los ojos, y salimos de nuestra habitación en dirección al boliche swinger acordado. El calor de la noche golpeó nuestro rostro apenas dejamos el fresco lobby del hotel. 

La noches de verano en Buenos Aires son mágicas. La elevada temperatura y humedad de la noche se funde con los aromas a medialunas y café de grano que emanan los locales de comida de la Avenida de Mayo. Los árboles ubicados ahí parecen ser testigos mudos de una ciudad que se quedó en la década del 70, junto con las glorias de la bonanza económica y los triunfos de fútbol. 

Tomamos un taxi. Mientras el conductor conducía por la avenida 9 de Julio, yo acariciaba los desnudos muslos de Alexa, de modo de excitarla sutilmente. Yo quería que estuviera muy caliente esa noche, para que disfrutara completamente de uno de sus placeres culpables mayores: los tríos con chicos atractivos. 

Llegamos al punto de encuentro cerca de medianoche. Cada cierto rato yo miraba mi reloj, pero los minutos pasaban lento. Mi ansiedad era notoria. Estábamos sentados juntos en una de las butacas de uno de los clubes swinger más renombrados de la capital Argentina, y nos habíamos preparado especialmente para lucir atractivos esa noche. Alexa llevaba un vestido negro ajustado encantador, dotado de un escote generoso que dejaba ver a simple vista sus atractivos senos. Bajo el vestido no llevaba sujetador, que lo hacía lucir aún más encantador. Además era corto, por lo que dejaba ver esas increíbles piernas que me excitaba tocar cuando hacemos el amor. Esas hermosas piernas trabajadas en la bicicleta elíptica terminaban en unos zapatos de tacón aguja adornados con miles de brillos. Ella sabía mi debilidad por los zapatos tipo stilettos, los cuales me prenden mis deseos y perversiones sexuales más ocultas en cada una de nuestras frecuentes salidas nocturnas. Se veía preciosa, y lo confirmaban cada una de las miradas de deseo tanto de las mujeres y como de los hombres repartidos por todo el primer nivel del club. Yo, como la mayoría de las veces, usaba jeans y una sexy camisa, una barba candado perfectamente rasurada, y usaba un perfume con notas de desfachatez y falta de inocencia.

Nuestro tercero llegó tan atractivo como siempre, como notó y me lo hizo saber Alexa susurrándome al oído. Y yo sabía que era verdad, porque cuando Patricio se sentó a nuestro lado, ella posó sensualmente su mano izquierda sobre el muslo de nuestro invitado, como queriendo decir; “esta noche eres mío, y de nosotros no te escapas”.

Cuando minutos más tarde la vi en el cuarto oscuro del club, a horcajadas sobre Patricio, desnuda, sudada de excitación y gimiendo por las placenteras sensaciones que obtenía dentro de su húmeda vagina por el hecho de tener cobijado el miembro viril de nuestro particular invitado, me di cuenta de lo mucho que la amaba. La escena me provocaba una mezcla de excitación y ternura únicas, sentimientos que me invitaban a masturbarme con pasión, y con mucho amor. Siempre me ha gustado verla disfrutar, sentirla gemir porque le están dando un rico sexo oral, o verla chupar un pene como si fuera el último de su vida. Cada vez que me confiesa que le provoca morbo mirarme a los ojos mientras se porta como niña mala, me hacen desearla más y más. Creo que dejar disfrutar a tu amada de los placeres carnales de la vida es una muestra de amor genuino. Crea un lazo de complicidad y confianza que mantiene totalmente alejada a la rutina del matrimonio. 

Fue en ese minuto que me puse a pensar cómo habíamos llegado a disfrutar como pareja de esa manera tan libre. Y me dí cuenta que no había sido un camino corto, y menos sencillo. Para llegar a ese punto, habían pasado más de 18 años desde nuestra primera experiencia swinger, y el camino había estado lleno de dudas, celos, discusiones, castigos, chascarros, buenos orgasmos, y múltiples fantasías cumplidas.


3 Replies to “Un regalo para nuestros amigos: primera degustación del libro!”

  1. Me encanto el capitulo 1……Ojalá tengamos el privilegio de escuchar a sus autores en vivo en día de estos. Además de todo en uno de los lugares más bellos, culturales y sensuales, como lo es Buenos Aires.

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