Filosofía Swinger

El estilo de vida swinger es un comunismo sexual cuya ideología tienen sustento en 5 conceptos principalmente:

Principio 1: EQUIDAD DE GÉNERO

Tradicionalmente la promiscuidad se asocia más al hombre que a la mujer y el encuentro del placer en el sexo ha sido negado, sobre todo a la mujer, en la mayoría de las culturas occidentales por cuestiones morales, religiosas, políticas, sociales y una pésima educación sexual desde la infancia. Si las mujeres tuvieran menos deseo sexual entonces: ¿por qué reprimirlo?.

Según Daniel Bracamonte, de sexovida.com y editor de la revista swinger Entrenos (que fue la primera en Sudamérica), el origen de esta corriente sexual corresponde con un fenómeno sociológico: la emancipación de la mujer y el reconocimiento de sus derechos.

La sexualidad, para ejercerla o no, es un derecho tanto de la mujer como del varón y no existe un sexo destinado a satisfacer las necesidades del otro.

Sólo cuando podemos aceptar que somos diferentes y que al mismo tiempo valemos lo mismo por nuestra humanidad, hombres y mujeres podemos aspirar a la equidad.

Tanto hombres como mujeres tienen el derecho de disfrutar libremente de su sexualidad.

La liberación de la mujer y las sociedades igualitarias occidentales están abriendo las puertas a otra sexualidad. Los intercambios de parejas han salido de la clandestinidad. El poliamor es ya un fenómeno social que se extiende por EEUU, Canadá y toda Europa: personas que forman parejas abiertas en las que pueden mantener relaciones sexuales con otros.

O bien, tríos o cuartetos que funcionan como unidades familiares, compartiendo su cama, sus vidas y sus hijos. La variedad es tanta que en inglés se habla de non-monogamy para intentar abarcar todos los tipos de relaciones que se salen de la norma.

La idea obsoleta de que el sexo es menos importante para la mujer ha sido desmitificada. El psicólogo Cristopher Ryan señala en su libro “Sex at Dawn”, que la capacidad que tiene la mujer de acumular orgasmos es una clara señal de que busca la repetición del apareamiento, el cual probablemente tendrá que realizarse con un macho que no haya eyaculado en los últimos minutos. Ryan cita un pasaje del kamasutra: “nunca puede quedar saciado el fuego por muchos troncos, ni el océano por los ríos que hasta él fluyen, ni la muerte por todas las criaturas del mundo, ni una mujer de ojos brillantes por ningún número de hombres”.

En general, en el sexo los hombres son más rápidos y tras el orgasmo se relajan y pierden el interés y las fuerzas. Las mujeres necesitan más tiempo para quedar satisfechas y quizás no necesiten más tiempo sino más hombres.

En numerosas tribus de indios del Amazonas se cree que una mujer necesita acumular el semen de varios hombres para quedar embarazada. Las mujeres buscan tener relaciones con varios hombres para que el bebé herede lo mejor de cada uno: el mejor cazador, el más gracioso, el más fuerte y el mejor contador de historias. Estas relaciones múltiples se prolongan durante el embarazo. Así, los bebés nacen con una madre y múltiples padres. Todos ellos son responsables de participar en la crianza de sus hijos. Al otro lado del mundo, los mosuo de China viven en un matriarcado donde las mujeres reciben en sus chozas a amantes diferentes cada día. La paternidad no tiene importancia para ellos.

Principio 2: CONCEPTO DE POSESIÓN FÍSICA DEL CUERPO DE TU PAREJA.

Según el psicólogo y sexólogo Norberto Litvinoff el swinger no cree en la propiedad privada de la pareja, es decir, no se sienten dueños del cuerpo del otro y se permiten buscar otras fuentes de placer.

El swinger ha decidido despojarse del sentido de propiedad del cuerpo de su pareja y de esta forma concebí el amor de forma más profunda y menos posesiva.

Como consideración general la idea del amor está asociada culturalmente a la posesión indisoluble del cuerpo del ser amado: sólo nosotros disfrutamos de él y sólo el ser amado de nuestro cuerpo. Esto tiene que ver con aspectos reproductivos y no sexuales en su origen.

Inicialmente, nuestros ancestros en el paleolítico, eran cazadores y las mujeres recolectoras y ambos sexos trabajaban para una tribu en común y no se apropiaban de una pareja única, pues todo se compartía y la promiscuidad era la regla. Las excavaciones indican que en la prehistoria los seres humanos vivían en grupos pequeños donde no existía la propiedad. El papel de la madre era muy importante al no existir aún la noción de paternidad. Cuando el hombre deja de ser nómada y se establece surge la agricultura y ganadería en el Neolítico y aparecen la ira, los celos, la envidia, la generosidad el concepto de propiedad privada y el sentido de posesión. La atracción sexual en la pareja ya no es solo instintivamente, sino que entran en juego otros factores como los celos, el amor apasionado y la propiedad personal.

La sexualidad es algo individual, intimo y privado, y por equidad y libertad el respeto a la individualidad de tu pareja implica reconocer que cada quién tiene derecho a buscar otras fuentes de placer y compartir su sexualidad y cuerpo con quién desee. Nadie tiene el derecho a manejar tu cuerpo ni controlar o reprimir tu sexualidad. Es esencial respetar esto en tu pareja y no imponer, manipular o manejarla para satisfacción personal o de un tercero. Tenemos la libertad de compartir nuestra sexualidad con quién queramos, lo único que cambia es la forma; es decir, no la compartes igual con tu pareja que con un tercero con quién juegas e interactúas, por el hecho de los lazos afectivos.

Nuestro sustento como swingers es que compartir no es entregar, ni perder nuestra posición dominante en el plano del amor.

Un lema swinger muy comúnmente escuchado y encontrado en literatura al respecto es el “te amo y te comparto”. Sin embargo, este resulta contradictorio a la verdadera ideología swinger ya que, ¿Cómo puedo compartir algo que no me pertenece? Lo adecuado sería “Te amo y compartimos nuestras fantasías” o “te amo y soy tu cómplice”.

El reconocimiento de la existencia de una sexualidad infantil se considera hoy en día una de las mayores aportaciones de la psicología. Anteriormente se negaba la existencia de una sexualidad en la infancia por inocencia, y en la vejez por una supuesta pérdida de libido al considerarse inútil, haciendo coincidir de esta manera la sexualidad solamente con la etapa reproductiva. Se ha abandonado esta concepción más cargada de prejuicios que de datos fieles, coincidiendo con la afirmación de Wilhelm Stekel de que: “La vida sexual del ser comienza el mismo día de su nacimiento y acaba en el de su muerte” (Dallayrac, 1972). Sigmound Freud consideraba un error creer que el instinto sexual está ausente durante la infancia. Las manifestaciones de la sexualidad infantil no son “pensadas” sino que son naturales y espontáneas. Como parte del desarrollo psicosexual del ser humano durante la infancia se exploran las zonas erógenas del cuerpo y los genitales y se reconocen como fuente de placer. Se observan en los del mismo sexo y se diferencian con los del sexo opuesto y se adquiere autoafirmación y una identidad sexual. Esto es natural. Sin embargo, mas adelante adquieren conductas aprendidas que no tienen que ver con lo natural y que dependen de nuestro entorno (familia, cultura, escuela, etc.) como los clásicos regaños “las niñas no se tocan”, “no te toques tanto ahí o se te va a caer”, algunas que hacen pensar del sexo como algo “sucio” y que debe esconderse y algunas otras de carácter sexista como el de propiedad de los genitales y sensaciones del sexo opuesto. El sentido de pertenencia, puede ser compaginado con el inicio del sentir la necesidad de una cierta autonomía personal.

La amplia diversidad de conformación de la sexualidad no depende sólo de factores biológicos como los genitales sino de componentes psicológicos, culturales y sociales.

Principio 3.a: DIVERSIDAD SEXUAL Y POLIGAMIA.

Los seres humanos estamos creados para la diversidad sexual y para la poligamia. Cualquier discusión al respecto es más que nada de tipo moral o religioso, pero la naturaleza de este hecho es innegable.

Para ser una institución sagrada el matrimonio resulta fatal ya que más de la mitad terminan en divorcio. La poligamia secuencial no es mejor que las relaciones simultáneas; es decir, el hecho de que te divorcies de tu mujer no te hace moralmente superior a quién no se divorcia.

El doctor en psicología Christopher Ryan ha publicado el libro Sex at dawn (sexo al amanecer), junto con su mujer la psiquiatra Cacilda Jethá, en el que analizan la sexualidad humana desde 5 puntos de vista diferentes llegando a la misma conclusión: El ser humano es promiscuo por naturaleza. La monogamia va contra la naturaleza humana, es un artefacto de la revolución agrícola y las estructuras (como el concepto de propiedad privada) que surgieron de ella. Es un instrumento económico, surgido con el descubrimiento de la agricultura en el Neolítico. La monogamia es inestable y provoca un gran estrés en el ser humano y este hecho se observa en los altos índices de divorcio y la gran cantidad de gente casada que no es feliz, los índices de suicidio y depresión. Los cambios tecnológicos que cambian la cultura y la economía afectan también la sexualidad. Por la prevalencia actual de la pornografía en el internet los jóvenes ven situaciones que las generaciones anteriores nunca habían visto. La aceptación del matrimonio gay, de comportamientos no convencionales y de los derechos de adopción de parejas homosexuales seguirá aumentando. El poliamor se está extendiendo en E.U.A y Canadá y la gente cada vez se da más cuenta de que el matrimonio es una institución gubernamental.

El comportamiento promiscuo, independientemente de quién lo ejecute (heterosexual, homosexual, mujer u hombre), parece originarse en los más recóndito de nuestro ser, a saber, en la información genética. La naturaleza humana, como la de cualquier animal sexuado, se basa en leyes que la moral (exclusiva del humano) no tolera en absoluto. La moral sólo puede juzgar lo que la genética propone (hablando del aspecto filogenético de la promiscuidad a través de la evolución humana) y no cambia ninguna función previamente programada.

El Dr Ryan y su esposa señalan que desde sus primeros inicios el cuerpo del hombre está diseñado para una gran actividad sexual y reproducción, lo cual se hace evidente cuando se mira la proporción testicular (los testículos más grandes entre los primates). El semen también cumple un rol fundamental, ya que su cantidad y fuerza al salir del pene infiere que el fin no es solo la concepción, sino que ser el semen más fuerte, rápido y abundante para llegar antes  al óvulo que otros semen que estén en el interior, lo cual también sugiere que la hembra tiene relaciones con varios machos. Estas características están en nuestros antepasados primates, pero persisten hasta hoy.

En el caso de los gorilas, los machos luchan entre sí hasta que uno de ellos termina expulsando a los demás y tomando posesión de un harén de varias hembras. Los machos grandes y fuertes tienen ventaja. El resultado es un acentuado dimorfismo sexual: el macho del gorila es casi el doble de grande que la hembra. Sin embargo, no hay grandes diferencias de tamaño entre los machos y las hembras de los chimpancés y bonobos, que son promiscuos. Estas especies solo se diferencian genéticamente en un 1,6% de nosotros. La vida de los bonobos es una orgía constante. Todos los machos copulan con todas las hembras, que no tienen celo ni presentan signos externos de ovulación, igual que en los humanos. La cópula, pues, no solo sirve para la reproducción: es una forma de cohesionar el grupo. La pelea por las hembras no es necesaria. Si los machos no se pelean entre sí, ¿cómo se asegura la supervivencia de los más aptos? La respuesta es la competencia espermática. Sus espermatozoides libran la batalla dentro de las hembras, mezclados con los de otros machos. El semen de mejor calidad tendrá más posibilidades de fecundar. También influye la cantidad. Los bonobos tienen los testículos más grandes y producen la mayor cantidad de semen en cada eyaculación en proporción a su tamaño. En comparación, el gorila tiene un micropene de apenas cuatro centímetros y produce poco semen durante un coito de 16 segundos. ¿Para qué más? Su paternidad está asegurada después de ganar la pelea.

Todo parece indicar que la competencia espermática también tiene lugar en los humanos. Pocas diferencias de tamaño entre macho y hembra, testículos grandes, el segundo mayor volumen de eyaculado y, por si fuera poco, el pene más grande de todos los primates. La corona del pene humano tiene una forma acampanada que no se ve en otros simios. Según varios estudios, está diseñada para crear vacío en cada embestida y, así, extraer el semen de competidores anteriores, con el mismo principio que un desatascador casero.

Otra razón importante para mantener contacto sexual con distintos individuos sería la misma que utiliza el Ratón ciervo. Al contrario de lo que podrían indicar los contagios vía sexual, investigadores de UC Berkeley, California, descubrieron que la promiscuidad ha originado que sus sistemas inmunes tengan capacidad mucho mayor para reconocer y neutralizar infecciones inusuales.

La promiscuidad, ese deseo ardiente de querer estar siempre con alguien más y tener relaciones sexuales, llega a ser un patrón en la vida, que se repite una y otra vez en función de apaciguar los deseos fisiológicos y psicológicos de estar y compartir con alguien sin ningún interés en pactar compromisos posteriores. Un deseo producto de un “instinto” primigenio de la humanidad no es cosa fácil de evadir. Persistirá, y en tanto más queramos disimularlo, mayor será nuestra impotencia para su control. La promiscuidad no tiene nada de malo y que se trata más bien de una conducta natural del hombre, creo que sí, en efecto, saciar una necesidad por su misma naturaleza de ser no es malo, por el contrario, alivia tensiones acumuladas.

Promiscuidad puede definirse como la convivencia y relaciones sexuales desordenadas de una persona con muchas otras o la mezcla desordenada de elementos diversos: en el desván encontraras una promiscuidad disparatada de bártulos.

La promiscuidad puede darse tanto entre los seres humanos como en los animales.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la promiscuidad tiene lugar cuando un sujeto tiene más de dos parejas sexuales en menos de seis meses. Dicha acepción, de todas formas, no es exacta ya que la idea de promiscuidad puede variar con el tiempo y según las culturas.

Principio 3.b: DIVERSIDAD SEXUAL Y POLIGAMIA.

Hablar de diversidad sexual implica reconocer que existen múltiples conductas sexuales y múltiples parámetros de desempeño sexual y que estos no son en sí mismas alteraciones patológicas, sino expresiones igualmente valiosas de eso que llamamos sexualidad. El origen de la diversidad, no está en ninguna alteración mental o falta de desarrollo, como lo dirían los conductistas o los psicoanalistas, suponiendo que la sexualidad heterosexista, monogámica y reproductivista es la única posibilidad de conformación de la sexualidad. La sexualidad tiene componentes Biológicos, Psicológicos y Sociales que interactúan para dar origen a los elementos más evidentes y visibles de la diversidad sexual.

El Sexólogo y filósofo Octavio Giraldo, Fundador de la revista latinoamericana de sexología, señala: “Es claro que los animales superiores, (mamíferos y primates) pueden ser estimulados sexualmente por diversos objetos….La sexualidad de las hembras depende menos del aprendizaje que la de los machos . Esta parece ser una buena base filogenética para la diferencia entre hombres y mujeres en cuanto a la mayor variedad de conductas sexuales en el hombre. El hombre está más sujeto al aprendizaje y esto explica su mayor capacidad de variedad o conductas excepcionales… La conducta no necesariamente tiene que ser determinada por la forma o localización de los órganos , sino, que la naturaleza provee la manera de cambiar, a través de la evolución, los órganos adecuados para adecuarse a nuevos comportamientos “inventados” por la especie”.

Desde esta perspectiva, entonces, el ser humano no está “hecho” para la abstinencia sexual. Por el contrario: “El hombre es el animal más sexual de todos; es el más capaz de lograr una actividad sexual mayor …La hembra humana es receptiva en cualquier época….tiene una capacidad orgásmica que está ausente en las demás hembras . Además, sus mamas están siempre protuberantes …El varón tiene el pene más grande de todos los primates ….(y aclara) La mayor capacidad no es un factor de degradación, sino un elemento importante para mantener la unión de la pareja y/o el goce de la vida. La naturaleza le otorgó órganos más sensibles y estimulantes: La piel desnuda, las zonas erógenas de todo el cuerpo, la mayor expresividad facial , nos permiten creer que el ser humano posee una sensibilidad mayor que se presta para un rico juego sexual. Somos los primates y los animales más sensuales y más preparados para una sexualidad abundante”

Mary Ladi Londoño, sexóloga y psicoterapeuta colombiana, nos dice que:“El humanismo es la corriente de pensamiento que tiene a la persona como centro, constituye una visión de vida y como enfoque filosófico que es, puede estar presente en muchas áreas del desempeño humano. El humanismo es pluralista y responde a una aceptación total del ser humano con todos sus anhelos y ansiedades, con su dolor, con su placer, con sus fantasías y con su sexualidad; un ser unificado y dueño de correr el riesgo a equivocarse y permitirse recreación con cuanto le sea posible a través de su propio espacio vital. Un ser con el derecho de llevar la vida EN EL RUMBO QUE LE MARQUE SU SENTIR….. el humanismo confirma una sexualidad libre, fruto de la decisión de cada persona de relacionarse en la forma que lo desee y lo satisfaga sin dañar a otros; bien sea con personas del otro sexo, personas del mismo sexo, en pareja, en grupo, consigo mismo no deje ejercer la sexualidad, en vista de que se respetan las elecciones que pueda hacer cada persona para una vida HETEROSEXUAL, HOMOSEXUAL O BISEXUAL, en una concepción abierta, no sexista. Es decir, en el humanismo la sexualidad deja de ser lo que no se dice pero si se hace a escondidas y con culpabilidad”.

Sobre la praxis homosexual el psiquiatra Francés David Servan señala: ” la mantención de esta tasa “suicida” hace pensar que otorga alguna clase de ventaja genética a la especie”. Según el finado antropólogo Marvin Harris, en una sociedad la tolerancia hacia las prácticas homosexuales varía dependiendo del incremento poblacional de la misma. Si tal sociedad sufre un descenso significativo de su tasa de crecimiento poblacional, las prácticas sexuales serian muy mal vistas y criticadas duramente. Y viceversa, si el aumento en la población es notorio se suelen tolerar con mayor libertad. En consecuencia, una tasa aproximada del 10% de homosexualidad entre una población mundial de unos 7,000 millones de habitantes (que es una cantidad poblacional de unas dimensiones ya muy preocupantes) puede considerarse ventajoso para la especie en orden a no incrementar su número y, por tanto, a reducir los múltiples y graves problemas derivados del mismo que puedan afectar a su supervivencia. En este sentido, no es cuestión aparte, que junto a la tolerancia sobre un posible 10% de población homosexual mundial, se tolere y favorezca, además, como complemento de lo anterior, las prácticas abortivas y eutanásicas.

Principio 4.a: SEXO POR PLACER.

Los seres humanos somos unos afortunados. A la mayoría de seres vivos el sexo los deja fríos y no les produce ningún placer y la procreación se produce cuando las condiciones del entorno lo propician; además, están determinados por los ciclos de celo, por su instinto de reproducción. Las personas, en cambio, para mantener relaciones sexuales no estamos sujetos a determinaciones biológicas, ni para reproducirnos. Hay quienes afirman que durante el embarazo la libido aumenta en la mujer. La actividad sexual no pasa sólo cuando es más probable que la mujer quede embarazada y ambos disfrutan durante la cópula durante muchos años, cosa que no corresponde con la fase fértil biológica. Estamos hipersexuados, como explica Elena Crespi, psicóloga y sexóloga del Instituto de Estudios de la Sexualidad y la Pareja.

El sexo nos produce placer a través de una serie de neurotransmisores endorfínicos que baña nuestro cerebro. Quizás, opinan los científicos, ésa sea una garantía para que mantengamos relaciones y acabemos teniendo hijos. Reproducirse supone un gran esfuerzo y un desgaste energético. Sobre todo para la mujer. Para Arcadi Navarro, investigador ICREA de biología evolutiva de la Universidad Pompeu Fabra, el organismo que va a hacer una inversión mayor a la hora de reproducirse, el que va a proporcionar los óvulos, va a comportarse de manera distinta al organismo que va a hacer una inversión menor, que produce los espermatozoides. La mujer tiene que pasar por un embarazo de nueve meses y luego debe hacerse cargo de alimentar y cuidar a los hijos. “De ahí que en la mayor parte de los casos sean los machos los que tienen que esforzarse para conseguir una hembra, porque por regla general son las hembras las que hacen una mayor inversión y por tanto las que son más selectivas, las que aplican una mayor presión de selección sexual a los machos”, afirma Navarro.

El encuentro del placer ha sido negado o ignorado por la educación milenaria, dedicada a informar, en el mejor de los casos, sobre procesos fisiológicos teñidos de moralidad. El placer sexual propio y ajeno, se toma como un elemento, importante e integrado del enriquecimiento personal. La educación sexual humanista evita crear miedos por zonas de nuestros cuerpos y facilita el estar abiertos a las respuestas orgásmicas que son indicadores vegetativos, usualmente bloqueados por desconocimiento y por el temor a la piel y a los genitales.

Negarnos el derecho al goce sexual, al intercambio sexo-afectivo no vuelve el mundo más humano y sí afecta al renunciante, siempre y cuando su meta no sea el martirio.

Las personas que practican sexualidades no convencionales son satanizadas por la sociedad y anteriormente catalogadas como “enfermas” por psicólogos y psiquíatras de pensamiento arcaico. Podemos ver el avance de la psicología y la psiquiatría en cuanto a la sexualidad al recordar un hecho que ahora es obsoleto y ridículo: los pioneros de la sexología Krafft-Ebing y Havelock Ellis consideraban que la masturbación era vergonzosa, pervertida, degenerada y desagradable y afirmaban que quién la practicaba estaba enfermo.

El sexólogo mexicano F. Delfín Lara postula que en las expresiones del comportamiento erótico, aquellos individuos que gozan al expresar su sexualidad de múltiples formas no tienen por qué preocuparse, ya que todo lo que hagan las parejas, de mutuo acuerdo en la intimidad, no requiere permiso y mucho menos sanción; en cambio, las personas que sufran a causa de su comportamiento, más que repulsa por parte de la sociedad, necesitan comprensión y tratamiento.

Según el sexólogo mexicano David Barrios Martínez, escritor del libro “en las alas del placer: como aumentar nuestro goce sexual, Ed. pax México 2005”: La sexualidad en el ser humano es tan importante a desarrollar como la inteligencia.

Principio 4.b: SEXO POR PLACER.

La vida y la sexualidad deben humanizarse. La educación sexual humanista tiende a una desnormatividad de los patrones, un trascender las leyes sociales (emanadas de todos los centros de poder: Hogar, escuela, iglesia, comunidad, estado, etc.)que pretenden estandarizar comportamientos y hacer que todas las personas se desempeñen de acuerdo a unos modelos sexuales, generalmente castradores o fantásticos e impositivos.

En cuanto al comportamiento sexual del ser humano ¿Que es normal? Según el Dr en psicología Harold Greenwlad, escritor del libro “The Sex-Life letters (1972)”, el criterio de normalidad es una cuestión a la que no pueden responder ni los psiquiatras ni sus compañeros científicos, los psicólogos y los sociólogos. Se oye hablar de normas estadísticas y de normas morales, de normas personales y de normas sociales. Pero en todos los casos, una norma es algo relativo. La normalidad y anormalidad sexuales son conceptos personales y subjetivos. Lo que no es natural para un hombre, sí lo es para otro. Lo que es anormal en determinadas circunstancias puede ser totalmente normal en otras. Y en todo caso, ser distinto, no significa necesariamente estar equivocado ni estar “enfermo”. Ello no significa que el comportamiento sexual nunca sea patológico. No obstante, si tenemos que pronunciarnos acerca de la normalidad de un acto, hagámoslo teniendo en cuenta las mismas pautas que se observan en relación con la enfermedad física. Sometemos a un tratamiento una garganta enferma o un brazo fracturado no porque sean algo “anormal” o “inmaduro”. Los tratamos porque dificultan la función del paciente y este mismo criterio debe seguirse al juzgar el comportamiento sexual. Si la práctica de un determinado acto sexual dificulta la función de una persona, se hace necesario un tratamiento. Por el contrario, si la práctica de un acto no dificulta la función del individuo, admitamos que dicho acto constituye “su opción”, aunque la sociedad pueda considerarlo antisocial e incluso inmoral.

El swinger no concibe el sexo únicamente con fines reproductivos o afectivos sino también con fines puramente de placer. La pareja no es una unidad reproductiva únicamente sino la unión de aspiraciones, proyectos y fantasías, y acompañarnos en esta vida es a la vez ayudarnos para realizar aquellas cosas que nos hacen feliz y nos aportan placer y diversión. El tema del control de la reproducción y sus variados recursos altamente eficaces nos deja ver de la preocupación del ser humano por tener sexo por placer, sinfines reproductivos, y acerca de los cambios en la idea de posesión física del ser amado. El sexo matrimonial es complejo, de una calidez especial donde existen valores afectivos y de compromiso, costumbres y la fuerte intimidad quela convivencia genera. Tiene además fines reproductivos y no sólo de placer. Esto es irremplazable y hacen del sexo íntimo de la pareja algo especial. Por otro lado, el sexo swinger es simple, carece de valores, sólo es genital, sólo por placer, sensaciones y diversión, sin compromisos. Sin embargo no quiere decir que carezca de reglas y seguridad, de las cuales las más importantes son el respeto, la higiene y la discreción.

Según un estudio realizado en 3 universidades Británicas (Durham, Aberdeen y St Andrews), publicado en la revista “Evolution and human Behavior”, es posible averiguar con los rasgos faciales las tendencias de un individuo a la promiscuidad o a una relación estable. Parte del estudio se realiza en 700 voluntarios heterosexuales a los que primero se les interrogó sobre sus preferencias sexuales y posteriormente se les pido que adivinaran las actitudes sexuales del sexo opuesto mirando fotografías de unos veinteañeros. El 72% logro identificar correctamente las imágenes con el nivel de promiscuidad, lo que sugiere que hay personas que pueden identificar la estrategia sexual de otras con sólo mirarlas. Según este estudio las mujeres más proclives a las relaciones esporádicas son las que se perciben como más atractivas, mientras que los varones promiscuos son reconocidos por que tienen unos rasgos faciales muy varoniles. De esta forma las impresiones iniciales pueden ayudar a elegir los compañeros potenciales y una persona puede diferenciar a primera vista entre aquella para una relación esporádica y aquella apta para una relación a largo plazo que sería una pareja estable y buen padre o madre. El paleoantropólogo Manuel Domínguez-Rodrigo de la Universidad Compútense comenta que los rasgos físicos muy masculinos están relacionados con una mayor proporción de testosterona y ya se sabe que los individuos con más testosterona son más promiscuos, por lo que no extraña que se pueda percibir con una base física. Y agrega que generalmente ellas eligen a los promiscuos (más atractivos) en las ocasiones en las que sólo desean sexo por placer.

Principio 5: LIBERTAD CON RESPONSABILIDAD.

El “swinging” no se trata sólo de “oxigenar la relación y añadirle sal y pimienta”. Es mucho más que eso. Aquellas parejas que experimentan la filosofía swinger aprender a desligar la parte sexual de la parte afectiva. Entendiendo la sexualidad como un contacto puramente físico bajo un fundamento de honestidad, respeto y compresión.

Explotar nuestra sexualidad y erotismo es más que nada un juego delicioso y no un compromiso. No quiere decir que cada uno haga lo que quiere por su lado ya que un punto esencial es el compartir en pareja. El ser amado es el cómplice número 1 y entre ambos siempre se busca la aprobación y consentimiento. Se busca también siempre el consentimiento y permiso de aquellos con quien se pretende interactuar y las formas para ello procurando tanto dar como recibir. El placer debe ser para todos y una regla siempre presente en las prácticas swinger es que todo debe ser divertido, si no, no se hace.

La libertad y responsabilidad se asocia con los conceptos de equidad de género y de diversidad porque sólo así podemos aceptarnos uno a otro con individualidad y diversidad y que cada uno de nosotros puede aspirar a tener un estilo propio de conducirse y a la búsqueda del placer. Debe respetarse la individualidad de hombres y mujeres pero a la vez en ello va implícita la responsabilidad con el ser amado. La práctica del sexo seguro por ejemplo es una responsabilidad no sólo para protección propia sino de la pareja y la comunidad.

La capacidad del ser humano de poder decidir en base a cómo otros sienten y quieren, es una responsabilidad que se debe cuidar y cumplir cabalmente en tanto no se quiera ser juzgado y/o eliminado por los otros. El respeto a la lealtad, creencia en el amor y la propia dignidad, se ven involucrados y afectados en función de las decisiones de tener o no relaciones sexuales con otros que no sean “la pareja escogida”. La conducta promiscua no es mala per se desde el punto de vista biológico; es mal vista, eso sí. Podemos decidir seguir con nuestra vida como si nada ocurriera, tener una pareja o no, ser infiel o no, etc., pero la mejor forma de seguir adelante sin faltar a nuestras verdaderas necesidades es apelando al sentido común. Es importante tener en cuenta que, más allá de cualquier condena moral a este tipo de conductas, la promiscuidad requiere de la práctica de sexo seguro para evitar las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos no deseados.

El swinger es responsable con su entorno social y familiar al mostrar respeto por otras ideologías aunque no se respete la propia, al no hablar de la ideología swinger con nadie que no manifieste interés, al no inculcar ni imponer el estilo de vida, al mantener el respeto por la relación de pareja y comulgar con la equidad de género, al practicar el sexo con protección y el control de la fertilidad; al rechazar la pedofilia, el abuso sexual, la prostitución y las drogas, y al mantener discreción y cuidar el anonimato propio y el de otras parejas. En la actualidad en nuestro país el estilo de vida no es algo aceptado, es mal visto y es llevado de manera “underground”.

Debe tenerse un entendimiento de la sexualidad humana más realista que el de la televisión, el internet y la pornografía cuando se intenta entender los sentimientos propios y los de la pareja.

En la actualidad está prohibido hablar de sexo y la gente mira raro a dos personas del mismo sexo tomándose de la mano por ignorancia. El estilo de vida swinger no se le debe inculcar o imponer a nadie desde luego, como no se debe hacer con la predilección por una tendencia política o religión por ejemplo; pero, si es un acto responsable enseñarle a las nuevas generaciones valores como el respeto por otras ideologías y por la diversidad sexual y la sexualidad alternativa. Los valores tradicionales que nosotros tenemos son transmitidos por el entorno familiar y donde uno se desarrolla. Lo diferente no está mal y la sexualidad es algo más que compone a la persona. El hombre no es hombre en la cama, es hombre en la vida.

Dan Savage, experto en sexualidad, dijo que el sistema de educación sexual americano es como una autoescuela que sólo enseña cómo funciona el motor de explosión, pero no como conducir. Les dicen estos son los ovarios y estos son los testículos, pero eso no es lo que necesitan saber los niños. Las chicas reciben mucha presión para participar en actividades que los chicos ven en la pornografía, y para las que no están preparadas. Idealmente enseñaría a estas chicas y chicos a decir que no a las situaciones en las que no se encuentren cómodos, e incluiría en el sistema el respeto a la atracción homosexual. En el sexo todo se vale, pero hay tres reglas básicas: Debes sentirte pleno y satisfecho, tu pareja debe estar de acuerdo y sentirse plena y satisfecha (consensuado) y no dañar a terceras personas (nunca con menores de edad o discapacitados por ejemplo).

Este artículo fue sacado del blog Gabyjesus  (https://gabyjesussw.wordpress.com/tag/swinger/). Créditos para ellos.

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