Recuerdos de una noche de verano

Anoche salimos con Alexa a dar una vuelta a Espacio Pandora, y cerrar así la semana. Estábamos viendo el show de la noche, en donde una bailarina exótica interactuaba muchísimo con el público, cuando recordé que en una oportunidad fui yo quién fue el elegido para participar en el medio de la pista con ella.

Si nunca han participado en un club swinger, un poco de contexto. Usualmente, a eso de la 01.30 a.m, la fiesta se detiene y el club anfitrión suele ofrecer dos shows; uno para las chica y el otro para los chicos presentes. Estos bailarines usualmente al ritmo de canciones tan emblemáticas como “No me acuerdo” de Thalía, “Always” e “It’s my life” de Bon Jovi, o “You can leave your hat on” de Joe Cocker, se desnudan en la pista e interactúan en la pista de baile con los asistentes a la fiesta. Dependiendo de la chica o el chico, la interacción puede ser desde algunas simples caricias hasta inclusive que alguna chica presente le dé sexo oral al bailarín, todo esto ante la mirada atónita de los participantes.

Hace alguno años, en un club que ya no existe, en el baile de la bailarina, me invitaron a participar como actor principal del mismo y me sacaron al medio de la pista. Al son de “Lady in Red”, la chica empezó a bailar para mi y me dejó acariciarla provocando la envidia de varios de los varones presentes.  De a poco me empezó a desnudar: sacó mi camisa, sacó mi cinturón y bajó mis pantalones, dejándolos a la altura de mis tobillos. Subió arriba mio, y comenzó a simular el tener sexo conmigo, de modo de calentar el ambiente del local. Hasta ahí, todo bien, ya que me permitía disfrutar del show en primera persona, y de paso acariciar a la bailarina que estaba bastante atractiva.

De pronto, me da vuelta, y me deja boca a bajo. E inesperadamente, toma mi ropa interior y la rompe con los dientes, dejando mi trasero al desnudo y causando los aplausos de la audiencia. Recuerdo muy bien que me sentí bastante mal al respecto, pero en el minuto, producto de la vergüenza, no dije nada. Pero fue una situación totalmente incómoda. Y cómo sentí esos calzoncillos! Los había comprado en Buenos Aires, por lo cual no estaban disponibles en Chile. Así que al terminar el show, en silencio y totalmente molesto, subí mis pantalones y volví a mi lugar junto a Alexa.

-“¿Estás bien amor?” – Me preguntó Alexa.

-“Sí, tranquila” – Respondí, pero no era tan cierto.

Esa situación la he visto varias veces, y creo que es una situación no debería suceder. He visto shows que en realidad se coloca en ridículo a los osados valientes que son invitados voluntariamente a participar, y se les coloca en situaciones complejas como la mía. Desde ese día, nunca más participé en ningún show de club, para no volver a repetir una situación similar.

El show debe servir para calentar el ambiente, y no para complicar a nadie. Lo bueno, es que este tipo de situaciones está totalmente en retirada de la comunidad, y cada vez son más sutiles los bailes y las interacciones.

Aprovecho y les dejo la canción “Lady in Red”, que a pesar del mal gusto que me dejó, no deja de ser una gran canción para desnudarse.

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